jueves, 9 de noviembre de 2017



Por Adriana Rolando

-“El ciempiés es un gusano que debe invertir mucho en zapatos”.
-“Los camaleones se parecen a políticos en campaña”.
-“El Televisor es el Teatro de la vida”
-“Los CD son música enroscada”
-“Los puentes son carreteras que se alargan para abrazarse”.
-“Los coladores son cacerolas después de un atentado”.
-“La lija es una fanática de las llanuras”.
-“Las montañas son chichones del piso”.
-“Los volcanes son granos a punto de eclosionar”.
-“La soda es agua con burbujas de cielo”.
-“La serpiente es una manguera peligrosa con vida propia”.
-“Las nubes son algodones viajeros por el cielo”.
-“ Las ostras son estuches nacarados con un tesoro dentro”.
-“Los faroles son atrapadores de sol para la noche”.

-“Después de ir al pedicuro caminamos como angelitos”








Encierra tus sueños muy cerca de las nubes.

Los zapatos muestran que no pueden caminar separados.

El casamiento puede ser felicidad o simplemente una trampa.

El sueño de todo niño: alcanzar una estrella.



Por Cristina Gil








La desprincesa Sukimuki y su marido el despríncipe Kinoto salieron al campo abierto donde corría un arroyo. Comieron frutas de los árboles, hojas frescas de berro, se bañaron. Llegando el atardecer, cansados de tanto caminar, correr, saltar libres como las mariposas, encontraron un hueco entre las piedras, muy alegres juntaron hojas secas y se acostaron a dormir exhaustos y felices de no tener quien les ordene nada y tampoco dar órdenes...

Por Cristina Gil 





miércoles, 8 de noviembre de 2017




Mi final alternativo del relato de Abelardo Castillo "Hernán" 
por Jacinta Choque.

El día de los estudiantes, en el patio de la escuela, mis compañeros vieron a la señorita Eugenia hablar con mis padres acerca de cómo era yo, a la vez los felicitaba por el desempeño que tenía en literatura. Cada vez que ella hablaba de mí, me miraba de una forma rara. De pronto me guiñó un ojo de manera picaresca, sin temor a que mis amigos la vieran hacer esas tonterías. A tal punto me llegó a molestar mucho su forma de actuar, sin importar que la vieran.
Él pensó que debía seguirle la corriente, porque podría sospechar que algo raro pasaría si no le respondía sus insinuaciones. La apuesta seguiría adelante sin importar realizarle esta tremenda canallada a la señorita Eugenia.
Por esto, sin pensarlo, él la invitó a caminar por el Parque Sarmiento. Los amigos murmuraban burlonamente entre ellos, la pobre infeliz cayó en los brazos de Hernán. Antes de irse por completo le dice a uno que estaba por ahí:
- Prestáme las llaves del auto.
Y me fueron prestadas. Le dije que me esperara detrás del parque, porque quería invitarla a un lugar que era súper especial para mi.
-Hernán
-¿Qué quieren?-pregunté
Y me dijeron la apuesta, ojo con la apuesta, y yo les dije que sí, que si me acordaba.
Recuerdo que al salir de ahí, mi corazón estaba angustiado porque iba a destrozar los sentimientos de una persona dulce, y a la cual yo he tratado de confundir con mis acciones. Qué hacer, ahí estaba sentadita esperándome a que llegara por ella.
La invité a las sierras para que viera el atardecer, ella sabía que estaba haciendo mal, pero no le importó porque había sido feliz aunque sea un momento. La miré a los ojos, y fui sincero con la señorita Eugenia. Le conté que todo esto había sido un juego pero no sé en que momento esto cambió. Le dije que todos me veían como un héroe y un ganador. Al principio fue así pero la inocencia e ingenuidad que tenía la señorita le hizo cambiar de parecer. Le dije que la admiraba mucho porque tiene un corazón muy grande pero estaba confundido con lo que sentía.
Me acuerdo que me miró fijamente y me dio las gracias. Y sinceramente no entendía por qué, si le conté que iba a cometer la peor de las canalladas y cuando fuera al otro día todos se enterarían de que la apuesta había sido concluida.
Entonces me dijo de vuelta: "Gracias. Gracias por no romperme el corazón". Me confesó que ella también había pensado que estaba viviendo un cuento de fantasía, y que se sentía alagada porque un joven la veía como una mujer y no como todos la llamaban "la vieja".
Ella lo entendió y le dijo que mañana cuando entren al aula, él cuelgue esta bolsita como trofeo de que la apuesta había sido cumplida. Y ella pediría el traslado a otro colegio para evitar comentarios maliciosos.
Y así fue, al otro día hice lo que habíamos dicho y todos en el salón me felicitaron y pedían que contara con detalles cómo lo había pasado. Y yo respondí: "la apuesta la hice y no voy a divulgar lo que hice".

                                   FIN.....

Gracias profesora Erika por incitarme a expandir mis habilidades de redactar y buscar cómo uno puede llegar a cambiar un final muy drástico a uno no tanto.


Jacinta Choque.








Escuché a Beethoven la novena sinfonía por casi una hora .Me transportó a mi tiempo de niñez, vivíamos en el campo, con mi madre y mis hermanos salíamos a buscar leña, mi madre cantando, nosotros corríamos queriendo agarrar mariposas, saltando para atraparlas corríamos, girábamos. Había un arroyo cerca, el ruido del agua y los pájaros. ¡Que belleza haber vivido ahí!



Por Cristina Gil
















Hugo, ¿tendrá usted tiempo disponible para arreglar la canilla de mi baño, también cambiar el toma corrientes del lavarropas? Otra cosa, ¿a la luz del patio le puede poner lámpara? En fin hay mucho trabajo en mi casa, usted Hugo ¿lo puede realizar? Ah no Cristina tiene que buscar un todero!!! ¡Yo sólo soy plomero!

Por Cristina Gil








VIAJE A SALTA

Por Cristina Gil

Fui a Salta con un grupo de jubilados. En el hotel nos ubicaron dos personas por habitación, muy lindas, hasta tenía frigo bar.
Con mi compañera de habitación, nos comimos y bebimos todo. Creíamos que todo estaba incluido en el servicio de estadía, así paso con la mayoría de las compañeras de viaje.


Cuando estábamos por retirarnos, el recepcionista dijo habitación número tal, tiene que pagar tanto. Nos miramos todos y nos reímos tanto por nuestra ignorancia, así que pagamos sin decir nada...