LA CAÑADA
Desde mi niñez lo que más me
impactó desde que llegamos al barrio de la casa de mi abuela paterna con mi
papá, mamá y hermano más chico, fue ver
ese tremendo paredón que al cruzar la calle ya podíamos verla porque justo era
hasta donde empezaba el paredón y se podía bajar y ver de cerca el cauce del
río de poca cantidad de agua.
Al preguntarle a mi papá por qué
era tan grande, me explicó que cuando se estaba construyendo él había
participado en la construcción porque era albañil. Así que más importancia
tenía para mi saber que la respuesta de mi papá tenía más valor.
Ya cuando estábamos más grandes
con los primos y hermanos nos íbamos a la parte que hacía como un desnivel y
para nosotros era “el río” en el que había pescaditos.
Se nos ocurrió llevar un colador
para pescar y así sacábamos los pececitos y los llevamos a la casa y la
travesura era ponerlos en la sartén con aceite para que se friten y los
comíamos con pan. Era un manjar para nosotros, hasta que un día mi abuela nos
preguntó qué hacíamos y al contarle nos dijo que eran viejas del agua, pero
nunca nos hicieron mal.
Con el tiempo hubo una gran
tormenta de verano en la que cayó tanta agua, viento y granizo que se desbordó
la parte de las orillas en las que había asentamientos de muchas familias.
Cuando paró la lluvia fuimos a ver y era terrible el caudal que llegaba hasta
donde empieza el paredón. El agua se había llevado todo lo que había encontrado
de esos hogares, animales, roperos, heladeras, cocinas y todo lo que más pudo.
Fue un desastre muy grande, no hubo víctimas porque como
era a la siesta y me recuerdo de ver cuando apareció el Arco Iris porque como
no había tantos edificios se podía ver.
Con el tiempo fueron construyendo
y llevaron más arriba el paredóny ahora ya está todo más asegurado y la
edificación más alejada.
Yo estuve hasta los 18 años en la
calle Brasil y nos mudamos a barrio Jardín.
Hasta el día de hoy cada vez que
cruzo la zona de la cañada me fijo el nivel del cauce. Según lo que haya
llovido porque allí desembocan todas las bocas de tormenta de la ciudad, donde
continúa el Río Primero.
Córdoba es la única provincia que
tiene una Cañada con estas características, así que nunca dejo de mirar cuando
paso ya sea en auto o en colectivo.
También es un atractivo turístico
visitarla.
Carmen Farías

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