miércoles, 15 de noviembre de 2017




LA CAÑADA
Desde mi niñez lo que más me impactó desde que llegamos al barrio de la casa de mi abuela paterna con mi papá, mamá y hermano más chico, fue  ver ese tremendo paredón que al cruzar la calle ya podíamos verla porque justo era hasta donde empezaba el paredón y se podía bajar y ver de cerca el cauce del río de poca cantidad de agua.
Al preguntarle a mi papá por qué era tan grande, me explicó que cuando se estaba construyendo él había participado en la construcción porque era albañil. Así que más importancia tenía para mi saber que la respuesta de mi papá tenía más valor.
Ya cuando estábamos más grandes con los primos y hermanos nos íbamos a la parte que hacía como un desnivel y para nosotros era “el río” en el que había pescaditos.
Se nos ocurrió llevar un colador para pescar y así sacábamos los pececitos y los llevamos a la casa y la travesura era ponerlos en la sartén con aceite para que se friten y los comíamos con pan. Era un manjar para nosotros, hasta que un día mi abuela nos preguntó qué hacíamos y al contarle nos dijo que eran viejas del agua, pero nunca nos hicieron mal.
Con el tiempo hubo una gran tormenta de verano en la que cayó tanta agua, viento y granizo que se desbordó la parte de las orillas en las que había asentamientos de muchas familias. Cuando paró la lluvia fuimos a ver y era terrible el caudal que llegaba hasta donde empieza el paredón. El agua se había llevado todo lo que había encontrado de esos hogares, animales, roperos, heladeras, cocinas y todo lo que más pudo. Fue un desastre muy grande, no hubo víctimas porque como era a la siesta y me recuerdo de ver cuando apareció el Arco Iris porque como no había tantos edificios se podía ver.
Con el tiempo fueron construyendo y llevaron más arriba el paredóny ahora ya está todo más asegurado y la edificación más alejada.
Yo estuve hasta los 18 años en la calle Brasil y nos mudamos a barrio Jardín.
Hasta el día de hoy cada vez que cruzo la zona de la cañada me fijo el nivel del cauce. Según lo que haya llovido porque allí desembocan todas las bocas de tormenta de la ciudad, donde continúa el Río Primero.
Córdoba es la única provincia que tiene una Cañada con estas características, así que nunca dejo de mirar cuando paso ya sea en auto o en colectivo.
También es un atractivo turístico visitarla.

Carmen Farías






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