Por Cristina Gil
Viajé a Buenos Aires en tren. Por supuesto con mi equipo de
mate, feliz mientras contemplaba el paisaje, preparé mi mate. Pero grande fue
mi sorpresa cuando tuve que llenar el termo con agua del dispenser. Es muy
distinto el sabor también la temperatura a la cual estoy acostumbrada,
inclusive con el mismo mate y yerba no era lo mismo...Tanto cuando llegué a
casa de mi hermano, como cuando regresé a mi casa, urgente a preparar mate...
soy inseparable de mi mate viajero...
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