viernes, 3 de noviembre de 2017

Final del cuento HERNÁN de Abelardo Castillo

Y así fue como la apuesta tomó vida y se convirtió en realidad…

Hernán se paró como siempre. La Señorita Eugenia se preparó para escuchar una lección especialmente preparada para ella imaginándola más pausada y cadenciosa después de lo sucedido.

Esto no ocurrió, Hernán con paso firme y actitud de ganador no se dirigió a ella sino al pizarrón.

Allí pego en el medio y para la vista de todos nosotros la última carta que le había enviado la Señorita Eugenia, prueba irrefutable de haber aceptado un encuentro en su casa.

En el hecho quedaron plasmados  la inteligencia, audacia, crueldad e insensibilidad de Hernán que fue condecorada con el hurtado “escapulario de la Señorita Eugenia” y la vulnerabilidad de una persona que sólo cometió  el pecado de enamorarse de uno de sus alumnos.


                                                                            Adriana Rolando





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