Laurel
Hermosa planta que fuiste creada para dar vida y sabor a los
platos más exóticos que el ser humano puede crear.
Un día caminando por los senderos
de la vida, te vi tirada en forma de gajo arrancado, estabas ahí solita
agonizando, pidiendo clemencia por un poco de agua.
Te socorrí y te lleve conmigo. Busqué un recipiente y te
puse agua bien fresca que había en mi jardín florido.
Cuando fui a verte al día siguiente, estabas animada. Tus
hojitas se movían dándome las gracias.
Cuando vi que estabas recuperándote, te trasplanté a una
maceta con la mejor tierra. Al principio estabas creciendo, pero de pronto vi
algo que no estaba bien.
Te revise como si fueras mi paciente y encontré el motivo
por la cual estabas triste y no tenías ganas de vivir.
La razón era que lombrices traviesas estaban quitándote las
vitaminas.
Enseguida actué, te trasladé al campo de mi nieta, donde escogí
un rincón para vos solita. La tierra era pura y sin bichitos traviesos que te
hicieran daño.
Hoy me di cuenta que ayudarte fue lo más hermoso que te pude
regalar. Querida plantita de laurel.
Jacinta Choque
No hay comentarios:
Publicar un comentario