domingo, 5 de noviembre de 2017




“La hora de la papa”
Por Graciela Campos


Sentado en el bar, ese, que siempre nos juntamos a almorzar. Te vi de lejos, absorto, con la mirada perdida y pensando vaya a saber cuántas cosas. Me acerco y solo levantas la vista para ver quién es, se te dibuja una sonrisa y un ademán para levantarte y correr la silla, ese gesto tan amable y de caballerosidad. Te saludo y entablamos una charla que dejamos en suspenso. Nos une un Gran Amor, que comenzó en un supermercado, en el cual los dos tomamos una misma papa. Con las disculpas correspondientes, y al ver que yo llevaba bastante cantidad, tu curiosidad no pudo y preguntaste que cocinaría con tres kilos de papas. “Pues”, comenté, “llevo la oferta y para toda la semana, y para no venir de nuevo”. Y vos con una sonrisa contestaste: “es mucha y se echan a perder y sería interesante verte otra vez”. De ahí surgió una invitación a almorzar, unos ricos ñoquis caseros, lo cual nos llevó a otra cena, y a una relación sentimental, que solo comenzó por el roce de nuestras manos en una simple, nutritiva y generosa papa.





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